sábado, 14 de septiembre de 2019

HOMOFOBIA EN ECUADOR, DESCONOCIMIENTO O CULTURA DE ODIO




Foto captada en marca organizada por el Movimiento "Con Mis Hijos No Te Metas"

Cuatro homosexuales fueron detenidos en Guayaquil, 16 homosexuales fueron arrestados en Quito tras una batida policial en la zona de la Mariscal. Titulares como estos eran vistos con frecuencia hasta antes del 25 de noviembre de 1997, año en el que se despenalizó a la homosexualidad en Ecuador. Siete años antes (1990) la OMS (Organización Mundial de la Salud) quitó del manual de enfermedades y trastornos mentales a la homosexualidad, está realidad no se aplicó en el país puesto que los homosexuales pasaron de ser tratados como criminales a considerarlos como enfermos.

Para hablar de homofobia se debe ser consciente que existen distintos niveles como ver a la homosexualidad como un problema social y relacionarlo con otros o el negar la presencia de la población LGBTI, hasta la agresión.
Pero ¿De dónde nace la homofobia?

La homosexualidad ha existido a través de los años, tras la aparición de la religión cristiana, a pesar de que no es la única religión que condena las relaciones entre personas del mismo sexo, se dio un incremento en las prácticas discriminatorias a la comunidad LGBTI. En Ecuador la homofobia se desarrolla desde la colonización, la llegada de personas con una ideología marcada por la religión dio paso al juicio de relaciones homosexuales. Uno de los masajes más conocidos que usan la religión cristiana es Levítico 20:13 que dice: “Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame”.

Efraín Soria de Fundación Ecuatoriana Equidad comenta que la homofobia actualmente se debe a la herencia de los principios del cristianismo”  Nuestros papás seguramente no pensaron vamos a ser homofóbicos, simplemente les enseñó la cultura, los medios de comunicación, familia, amigos. Ahora sigue pasando lo mismo solo que ya existe más fuentes de información.

En el 2013 el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC) realizó un censo a 2805 miembros de la comunidad LGBTI del Ecuador. Los resultados que arrojó este censo en el marco de discriminación y exclusión fueron elevados, más del 50% de los censados afirmaron ser excluidos y discriminados.

Efraín menciona que la homofobia sigue siendo muy elevada en el país, en especial en sitios en donde el flujo de comunicación es escaso, por ejemplo en las comunidades indígenas. Plantea como solución que  los LGBTI se deben empoderar de los derechos para ser ciudadanos de primera. Así mismo resaltó la importancia de las marchas del orgullo LGBTI que se han venido realizando desde el año 2008 puesto que en este espacio se logra visibilizar a la comunidad por parte de toda la sociedad sea heterosexual o gay para apoyar a dicha causa y sacarlo del estigma del problema social.

Otro punto en el que se tiene trabajar es el educar a la gente para que evidencien que el estilo de vida LGBTI no es malo o incorrecto y se puede vivir en armonía respetándonos.

Freddy Lobato, activista LGBTI y miembro del colectivo Igualdad de Derechos YA! Asegura que nadie nace odiando pero la formación que se recibe es la arcará la diferencia. “Cuando tú te enredas en un sistema heteronormativo, machista y patriarcal, los niños pueden cambiar para sentirse aceptados”.

Los resultados del censo realizado muestra que la sociedad ecuatoriana no acepa en su totalidad a la comunidad LGBTI, la gente homofóbica no tiene miedo de ser penalizada “Lo importante no es que la gente homofóbica tenga miedo, sino que los gays, lesbianas, trans denuncien estos actos” dice Lobato”.

El censo  del INEC solo refleja una parte de la realidad LGBTI del país, se espera que esta discriminación vaya en decadencia y una de las formas en donde se empiece a erradicar la discriminación a la que los LGBTI están expuestos sea desde su círculo social y familiar.

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en el manejo de inclusión social, tal es el caso de la organización Silueta X presentó una denuncia a la Superintendencia de Comunicación por algunos programas de televisión que consideran son discriminatorios e incluso agravantes al problema de la homofobia. Lobato menciona que es importante que cada medio de comunicación tenga un código deontológico que garantice la inclusión.  La comunidad LGBTI no busca que no se use una imagen de gay, lesbiana o trans, lo que busca es que estos sean usados como un objeto de burla  y se cree estigmatizaciones por el personaje.

El 17 de mayo se celebró el día internacional contra la lucha de la homo, lesbo y transfobia, día que fue creado con el día de crear reflexión en las personas acerca de la discriminación que hay hacia los LGBTI y el daño que les hacen.

SALUD.- En el aspecto de salud el censo del INEC arrojó las siguientes cifras:

- Discriminación: 33.7 %
- Exclusión: 18.70 %
- Violencia: 10.30 %

La transexualidad sigue siendo parte de la lista que se considera enfermedades y que por ese motivo, según comenta la Ministra de Salud Pública, Carina Vance, se envió en el año 2012 una carta como país para que se la elimine como patología.

Vance reconoció que aún falta mucho para hacer en el campo de la salud, pero se está trabajando para capacitar a profesionales y así poder tratar temas en donde se garantice una inclusión total, en el año 2013 más del 60% del personal de Ministerio de Salud fue parte de dichas capacitaciones. Como parte de los trabajos de inclusión del Ministerio de salud se encuentra el declarar al Centro de Salud de las Casas como un centro inclusivo y que este modelo se aplique para noviembre del 2014 a nivel nacional. “Lo importante es establecer políticas públicas desde los distintos ministerios: Ministerio de Salud, Ministerio de educación, Ministerio de Inclusión Económica y Social, Ministerio de Relaciones Laborales, Ministerio de Vivienda, porque son todos los ámbitos que afectan a la población para lograr poco a poco y de la sociedad civil cambios sociales” mencionó.

En el tema de clínicas de deshomosexualización la Ministra de Estado afirmó que se encuentran realizando inspecciones permanentes ayudados de denuncias de la ciudadanía. En el último año se cerraron cerca de 80 clínicas de tratamientos relacionados a la adicción de drogas y alcohol y deshomosexualización en trabajo conjunto con la policía y fiscalía. “Hay muchos retos sin duda para lograr que estos centros  no tenga prácticas, sino hacia cualquier persona que está en esos centros donde hemos detectado hasta situaciones de tortura, maltrato físico, psicológico, etc.”.

Para el dr. Patricio Aguirre, director nacional de derechos humanos, género e inclusión, es importante reconocer a todas las poblaciones que no han sido atendidas como es el caso de la comunidad LGBTI pues al ser excluidas existe desconocimiento de sus necesidades.

DEFENSORIA DEL PUEBLO. -  Ramiro Rivadeneira, Defensor del Pueblo, comentó que actualmente la Defensoría del Pueblo se encuentra trabajando para combatir la forma de discriminar y estereotipar a la comunidad LGBTI en los medios de comunicación tanto en publicidad como en contenido de la programación.

También mencionó que uno de los principales ejes de, para garantizar los derechos de la comunidad LGBTI, es combatir las formas de violencia que más visibilidad han tenido con las mal llamadas clínicas de deshomosexualización.

La realidad de la comunidad LGBTI en Ecuador ha ido mejorando, sin embargo se muestra que aún existe un gran índice de odio, discriminación y exclusión a dicha comunidad. El estado por su parte se muestra en cierta parte a favor de estos derechos sin embargo aún hay un camino largo para recorrer y así poder reivindicar todas estas garantías. Desde el año 1997 se despenalizó a la homosexualidad y desde ese entonces se ha logrado pequeñas victorias en el campo de la inclusión.

Cristan Flores
Revista Equidad , 2013 – Pag. 34 - 35





miércoles, 11 de septiembre de 2019

LESBIANISMO Y PATRIARCADO EN ECUADOR



Desde una posición eminentemente humanista y con enfoque de derechos humanos, el lesbianismo debe ser entendido como el reconocimiento propio de la identidad sexual de las mujeres que establecemos relaciones afectivas o sexuales con otras mujeres.
Al respecto, es preciso reconocer que, tanto la normativa jurídica como las estructuras sociales que forman el imaginario colectivo, impiden la real consecución de derechos de las mujeres no heterosexuales, no únicamente lesbianas sino bisexuales y transgénero también.

Mucho se habla y se determina que Ecuador es un país de vanguardia que cuenta con una Constitución absolutamente garantista y cuyo texto ha determinado avances en relación con los derechos de las personas no heterosexuales , sin embargo, aún los distintos niveles de lgbtifobias se mantienen y , de alguna manera, se han exacerbado, llegando a institucionalizarlos, por varios discursos excluyentes que, desde el poder se han emitido en los últimos días, como reacción , sobre todo, a las propuestas  de grupos de ciudadanas/os LGTBI que están requiriendo la coherencia debida entre el sistema de normas legales y la realidad misma de las condiciones de vida de quienes no somos heterosexuales.

Una vez más, la biopolítica o el control de los cuerpos, es un elemento que  se está poniendo en el centro del debate público. La maternidad o paternidad no heterosexual es un tema que preocupa ostensiblemente al poder político y religioso de Ecuador. La identidad de género, el matrimonio igualitario y la composición familiar “postmoderna”, son aspectos que incomodan a los más arcaicos representantes del patriarcado.

La interpretación de las distintas demandas de los grupos LGBTI responde  a concepciones atávicas que impiden el desarrollo de la libre determinación y personalidad de los seres humanos. No podemos, aún, nombrar laico a un Estado que asume preceptos y doctrinas religiosas como elementos para tomar decisiones que normen las vidas de ciudadanas y ciudadanos. Esta contradicción primordial, en nuestro  país, ha fomentado un texto constitucional contradictorio y excluyente.

Hoy por hoy, se encuentra el debate la posibilidad de reformas legales que determinen una condición de libertad y “buen vivir” para quienes formamos parte de la diversidad sexo – genérica. Sin embargo, independientemente de lo establecido por regulaciones internacionales de derechos humanos y por el principio fundamental de no discriminación que consta en la Constitución misa, aún se torna un camino cuesta arriba el cabal cumplimiento de derechos para la ciudadanía LGBTBI.

No basta con nombrarse incluyente; un Estado democrático no llega a serlo por identificarse como tal, las acciones, las omisiones, los principios que regulan las estructuras mismas de las sociedades son los elementos  que construyen  o desconstruyen arcaicas concepciones que impiden a unas/os acceder a la igualdad de derechos  y permiten a otras/os ampliar y fortalecer un sistema que normaliza las distintas clases de exclusión y violencias.

Sandra Álvarez Monsalve.
Directora Ejecutiva de OEML
Organización Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas.

FUENTE: Revista Equidad - Año 2013 , Pag,21

miércoles, 21 de agosto de 2019

YO ERA UN HOMOSEXUAL FELIZ EN QUITO....





Este artículo fue escrito en noviembre de 1999, poco antes de dejar Ecuador.
Los acontecimientos políticos de enero del 2000, cuando estoy escribiendo, pueden parecer un sarcasmo ahora. Especialmente esos ditirambos a la clase política ecuatoriana. Pero prefiero no cambiar nada. Sabía cuándo lo escribía que el país bordeaba el abismo, y contra ello sólo cabía hablar con ilusión para espantar el fantasma de la involución política. Sigue siendo válido lo que digo, especialmente cuando el hambre acucia a la mayoría de los ecuatorianos. La solución fascista es siempre la más fácil, y ya se sabe quiénes son los chivos expiatorios.

Yo era un homosexual feliz en Quito. Tal vez no el único, pero tal vez también uno de los pocos.
Yo estaba entusiasmado: había conocido a gente muy interesante, gente que lucha por los derechos civiles de los homosexuales con palabras y actos políticos de gran sagacidad y valentía. Más aún, en alguno de los locales nocturnos de ambiente gay quiteños se estaba repartiendo propaganda e información muy útil.

Estaba admirado, y estaba orgulloso de Ecuador y su Constitución Política. Ya verán esos gringos, me decía, cuando regrese allá y les cuente. Leía y releía con placer el artículo 23.3 de la Carta Magna de la República, que reconoce la igualdad de todos ante la ley, sin que valga discriminar por razones de "edad, sexo, etnia, color, origen social, religión, filiación política, posición económica, orientación sexual, estado de salud, discapacidad o diferencia de cualquier otra índole."

Con un colega colombiano comentaba las repercusiones de un texto tan profético. Mi colega, buen conocedor de la realidad política latinoamericana, me abundó que la Constitución colombiana también reconoce la igualdad ante la ley de los homosexuales. Tres son las repúblicas de este mundo que reconocen en su documento el derecho a ser homosexual y a demostrar afecto por alguien del mismo género: Suráfrica, que tanto ha sufrido a manos de la deshumanización organizada, Colombia, que sobrevive a la violencia política y social con altísimas dosis de esperanza y Ecuador, que resiste a cualquier lluvia de ceniza, sea política, económica o de la otra. Tres países en donde la vida es difícil y en donde la clase política ha adoptado normas de dignidad y respeto para todos. En teoría, claro está. La práctica del diario vivir puede ser muy diferente. Lo es de hecho.

Un pequeño incidente me despertó de mi sueño y de mi inocencia. Pasó como hace un mes.
Un viernes por la noche me invitó a cenar un amigo ecuatoriano. Después de cenar fuimos dando un paseo por la avenida Amazonas, tan animada y llena de estudiantes norteamericanos que van haciendo un via crucis espirituoso en donde su español se olvida o se mezcla con su inglés más dialectal a medida que sube el grado alcohólico de su sangre.

Decido invitar a mi amigo a un establecimiento gay de nombre muy maternal y ruso.
Es nuevo, y por dentro tiene una decoración de villa italiana del Renacimiento.
Todo muy decadente, le digo. Él no conoce el lugar, porque es nuevo.
Además, me dice, prefiero evitar algunos de estos lugares.

Mi amigo ecuatoriano es negro. Lo intentamos? Le animo.
- Como quieras, me responde con escepticismo.

Cruzamos la calle y nos plantamos ante el portero, que nos dice que no se puede entrar, porque se da una fiesta privada.- ¿ Un viernes? -  Le pregunto ¿quién la da?, - y me dice que no sabe.

El cinismo es evidente en el tono de su voz. Le pregunto a boca de jarro si es que no podemos entrar porque quien viene conmigo es negro. El portero me responde que por supuesto que no.

A todo esto mi amigo ya se ha separado de la puerta, porque esta es una batalla que no le interesa emprender, especialmente un viernes por la noche. Lo alcanzo y le pregunto, - ¿Qué te parece?
Se encogió de hombros por toda respuesta.

Nos fuimos a un segundo lugar no lejos de allí, un lugar que cambia de nombre con frecuencia,
para desesperación de las guías internacionales gay. Allí el portero tenía otra historia.
Mi amigo sacó el dinero de la entrada y el portero le miró por encima y se dirigió a mí preguntándome si él venía conmigo. Yo ya estaba algo harto y le contesté que yo venía con él, que para eso soy extranjero y el invitado. El guardia de seguridad registra a mi amigo como en las películas. Yo alzo los brazos también para que haga lo mismo conmigo, pero me dice que no, que yo puedo pasar.

Dentro ya, saludé a otro amigo e hicimos las presentaciones. Acababa de estar en el anterior establecimiento, donde ni había fiesta privada ni nada que se le pareciera. Sí había habido una pelea entre dos clientes y el que llevó la peor parte fue el portero, que quiso intervenir y separarlos. Los clientes no eran negros, claro, faltaría más en un lugar tan distinguido y de tanta clase. Es difícil que le queden ganas a uno de bailar después de oír esto, pero para eso es el baile, para disfrutar del placer que nos da el cuerpo con el compás de la música que sea.

La música de este segundo lugar donde nos dejaron entrar a regañadientes era agradable: cumbias, merengues, salsa, rumbas. Todo es música de negros, me dice mi amigo con ironía a las dos horas de estar por allí. La música en inglés también era negra. Corolario: queremos lo que ustedes hacen, lo que producen, su arte y su sangre, pero a ustedes, no. Filosofía de la plantación y del concertaje.

Me olvidaba de un detalle. En el lugar donde le negaron la entrada a mi amigo negro es donde se repartía no hace mucho el folleto precioso en que se especifican los derechos constitucionales de todos los ecuatorianos, incluido el derecho de entrada a bares y otros establecimientos y del que cité más arriba el artículo 23.3 de la Constitución.

La historia no acaba aquí. Dos semanas después me invita mi amigo negro a un lugar nocturno que él sí frecuenta. Voy con mi colega colombiano, al que había comentado el incidente anterior.
Se trataba de una discoteca que no está en la zona elegante de Quito, sino en un sector límite,
en donde me advirtió que tuviera los ojos abiertos porque hay peligro en las inmediaciones.

Allí va la gente del sur de la ciudad, y se nota desde la entrada que el ambiente va a ser distinto:
un portero negro da la bienvenida y vigila a la salida por que uno tome un taxi a la misma puerta. Argos no lo haría mejor con sus cien ojos. Dentro, la decoración y la clientela son un símbolo: fotogramas de Charles Chaplin nos recuerdan lo esencial que es mantener la dignidad siendo pobre, de la raza perseguida y de corazón romántico.

Volvía yo a mi sueño cuando me despertó un apagón de música. La gente que bailaba se fue a sus mesas, mi amigo me hizo señas de lo mismo, y vimos aparecer a cinco policías en traje de fatiga con barras de hierro algunos y actitud chulesca todos. Entraron, dieron una vuelta y salieron sin decir ni mu. Volvió la música. Salsa, merengues, cumbias, vallenatos, música negra. También en inglés.
Y la gente bailaba, y el incidente se olvidaba, porque había cosas más importantes que hacer, como divertirse o decirle a alguien te quiero, te adoro, te compro un loro. Ni que decir tiene que si hay un lugar en donde pienso gastar mi dinero es este. Los otros dos no van a ver mi dinero  nunca, ni de mi amigo negro probablemente tampoco. "Sic semper tyrannis", que decía el otro.

Mi colega colombiano y yo hablamos a nuestros alumnos norteamericanos
-  Aquí en Quito del espíritu utópico de América, de los proyectos nacionales que aspiran a la perfección política. - Yo les presento la filosofía de Las Casas, el Inca Garcilaso, Guamán Poma de Ayala como una línea de pensamiento esperanzado y profético que llega hasta el espíritu de la Constitución del Ecuador de nuestros días. Frente a ellos está el espíritu de Núñez de Balboa, Pizarro, Cortés, que quemaban vivos a indígenas sodomitas, o los echaban a sus perros.  América se debate desde hace quinientos años entre el buen gobierno y el malo. Pero el buen gobierno somos nosotros, no los políticos.

El propietario de un bar gay no puede andar repartiendo propaganda en favor de los derechos humanos y discriminar a la gente por su color, o su aspecto, o para que su local tenga un cierto ambiente "selecto."

Ecuador, como la España de donde vengo, tienen mucho que andar a este respecto.
La indignante discriminación que sufren muchos ecuatorianos en Madrid o Barcelona habla de corrupción moral en una sociedad que ahora se cree rica, cuando hace tres décadas andaba en andrajos.

Igual por estos pagos: ya va siendo hora que se hable de racismo y discriminación a todos los niveles. Los negros de Esmeraldas y del Valle del Chota están llamando a la puerta desde hace mucho tiempo. O la nación les abre, o la van a derribar a puntapiés con mucha razón. Luego será el lamento, llamar al cerrajero y al carpintero, y así no puede ser, con la crisis que tenemos encima. O jugamos todos, o rompemos la baraja. Y el Pichincha nos sepultará a todos, como dice el Himno Nacional.

FUENTE 
http://abacus.bates.edu/~bframoli/pagina/homosexual.html 

viernes, 14 de junio de 2019

SE APROBÓ EL MATRIMONIO IGUALITARIO EN ECUADOR




Justo 20 años después de que se despenalizara la homosexualidad en #Ecuador ocurre otro hito. La Corte Constitucional ha escogido este día para hacer Historia: emitió un fallo que da paso al #matrimonioigualitario en el país.

Es una decisión que demanda coraje y valentía porque los grupos ultraconservadores que imponen su caduca visión del mundo a todos se han movilizado como nunca. Creen, erróneamente, que su estilo de vida está en riesgo y están dispuestos a todo para defenderlo .

Pero la Historia no se detiene y el fallo es prueba de ello. El matrimonio igualitario no solo que significa acabar con una discriminación institucionalizada contra los gays sino que supone el inicio del fin de la homofobia.

¿Por qué? Porque los nuevos matrimonios generarán normalidad lo que desterrará de una vez por todas esa mirada de extrañeza, de fenómeno que impuso el cristianismo a la homosexualidad. Al cabo de 20 años las parejas gays reconocidas por la ley coparán espacios sociales de vital importancia, en escuelas, en fiestas, en los parques, en las calles... Lo anormal será la exclusión.

Es un día para celebrar. Aún falta por ver la trascendencia del fallo de la Corte (que por cierto fue el Tribunal Constitucional, su antecesor, el que despenalizó la homosexualidad) pero nadie borrará la felicidad que el Ecuador de avanzada siente hoy. .

Robbie Santillan