domingo, 30 de octubre de 2022

EL TEATRO GLBTI GANA ESPACIOS EN QUITO

  



Un alumno se enamora, se apasiona, de su profesor. Entre frases literarias y metáforas filosóficas surge el amor. El  público es testigo de la relación que nace en un aula de colegio. De cómo Andrés cae ante la retórica de Gabriel, y  cómo Gabriel se niega a vivir esa historia.

“De hombre a hombre”, dirigida por Chris Kaiser y protagonizada por León Sierra y Daniel Gudmundsson, es una muestra de artes escénicas LGBTI, de una propuesta que se abre espacio y gana adeptos en Quito.

El teatro LGBTI es parte del movimiento de la diversidad  sexual. La expresión artística es parte de reinventarse y recrearse. Y en ese sentido, tiene como base la orientación sexual, diversidad de género. Eso abre la posibilidad de que el público entienda que la propuesta teatral tiene que ver con una minoría que tiene que decir, exponer, protestar sobre situaciones sociales, políticas, religiosas.
El diálogo que se tiene con el público viene desde la visión del homosexual, explica Daniel Moreno, fundador del teatro Dionisios, desde 1998.

El actor y director explica que el tema con que se quiere llegar al público debe causar conmoción, una sensación de expectativa, curiosidad. “En cuanto a la dramaturgia, el texto es un pretexto. Hay que cuidar no caer en la ridiculez o en minimizar a una sociedad, a una comunidad”.

Frente a la propuesta de teatro LGBTI la cuestión del  público  abre la paradoja, pues, desde la experiencia de Moreno en Dionisios, el 80% es heterosexual. “En el caso de la comunidad gay, el tema del arte y el teatro le resulta chocante porque se sienten reflejados”.
Paralelamente, crecen los espacios y se abren las oportunidades. Uno de ellos, es el Estudio de actores, de león Sierra.

En una sala donde no caben más de 25 personas, se da, entre otros, espacio a las artes escénicas LGBTI. En “De hombre a hombre”, Sierra y Gudmundsson se enfrentan al descubrimiento mutuo, a la aceptación. Mientras que el profesor llega a imponer una forma de pensar que gira en torno a la religión, la filosofía, su alumno lo reta a atreverse a sentir, a gozar. Pero, finalmente, entre lágrimas y reproches, terminan apartándose. El profesor no aprendió que para amar no hace falta la aprobación de los demás…

Entre el público que asistió a una de las funciones había hombres, mujeres, jóvenes y otros no tanto…

“Quito es más incluyente. Pero le falta respetar lo diverso”, dice Moreno.
Parte de esa inclusión es la apertura de espacios que no han tenido una tradición LGBTI, o vínculo a la defensa de los derechos de esas minorías. Por ejemplo, el año pasado, se presentó Molly House en la Asociación Humboldt. El montaje de Rafael Garrido, tiene base en las vivencias de Dionisios. También  el Teatro Variedades abrió sus puertas a Queen of Queens, de Pablo Gallegos, con motivo del 16 aniversario de Dionisios. Chía Patiño, directora de la Fundación Teatro Sucre, incluyó tres personajes drag en el montaje de “Fausto”.

El concepto del teatro LGBTI no  busca enfocarse en un público gay. Se trata de una forma de arte que es también una herramienta para sensibilizar y educar a las futuras generaciones frente a la diversidad.

El  tema de la aceptación es recurrente en una sociedad como la nuestra que se mueve a pasos lentos, pero cambia. Cuando Dionisios empezó, hace 16 años, empezó como un cafetín bar que buscaba romper los guetos de la fiesta, el alcohol y proponer una opción diferente. Hoy existen más espacios y la temática LGBTI se vuelve más recurrente.

Por: DESIRÉE YÉPEZ
Fuente: Revista Equidad, 2013 – Pág. 48

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